Pokemon Rojo y Azul

Aún recuerdo el primer juego al que le eché el guante cuando sólo a penas había cumplido los ocho años. Mi padre harto de que estuviera pegado a la caja tonta viendo cartoon network, me demostró que hay vida más allá de la televisión regalándome una tv más pequeña y así dejarle ver el football tranquilo.
Al principio todo era extraño, tenía una Game Boy Color entre las manos y con un juego llamado Pokemon. Sinceramente un juego de bichos peleándose entre sí y pudiendo capturarlos y amaestrarlos no era para mi algo divertido, a mi que me dejasen viendo series de calidad como "Vaca y Pollo", "Las Supernenas", "Ed Edd y Eddy"... Sí, salía barato. Sin embargo,
de aquella se puso muy de moda jugar con una consola portátil y se hacía molesto no saber de lo que la gente hablaba. Pensaba que como era lo que los chavales de esa edad querían pues debía subirme al carro de los Pokemaníacos. Gracias a mi decisión y la paga de mi padre, pude hacerme una idea de lo que formaba tanto alboroto y hoy con veintisiete años no me arrepiento de mi decisión.

POKEMON era algo fresco nunca antes visto: un mundo abierto (semi-lineal) en el que abundan estas criaturas y tu principal objetivo era, dictando a la aclamada serie de televisión, hacerte con todos los pokemon de la región de Kanto (Eran ciento cincuenta frente a los ochocientos y algo que hay ahora). ¿Todo ello para qué? Pues por que un conocido profesor de los pokemon nos lo pedía y por que había otra meta deseada por todo entrenador pokemon: Vencer a los líderes de gymnasio para obtener medallas (ocho en total) y así poder alcanzar la cumbre venciendo a los mayores entrenadores del alto mando de Kanto y proclamarte campeón supremo de la región. No suena mal ¿no?. Y si ya le juntas al hecho de que quieres ser el mejor de la región, súmale una historia simple pero efectiva que te lleva a enfrentarte a tu rival de la infancia, descubrir ciudades pintorescas, formar a tu equipo de ensueño y para mi, la guinda del pastel suponía que entre tus múltiples capturas y combates, a veces tocaba hacer frente a unos malhechores llamados Team rocket cuyo único fin era capturar a todo pokemon viviente pero para obligarlo a combatir o trabajar contra su voluntad. Suena raro que un chaval de 13 años combata contra todo un equipo matones, pero eso demuestra hasta que punto es importante que entrenes a tus pokemon, hasta ser uña y carne. Los combates aunque abundantes y en ocasiones demasiado, son dinámicos y te hacen replantearte tu estrategia en cualquier momento. Cómo por ejemplo, enfrentarse a un pokemom tipo roca con un pokemon tipo agua, ya que son su debilidad. Y así de decenas de maneras diferentes que el juego te motiva descubrir y entender. Aunque todo esté enfocado a las peleas, en ocasiones te dejas llevar por ciertos recados que van surgiendo a lo largo de la historia dándose en ocasiones contadas.

En cuanto al tema gráfico, de aquella me parecía y me sigue pareciendo que en un cartucho de no más de 20 mb cupiera tanto bicho y un mundo lo suficientemente grande como para abrumarte de primeras.

Hablar más de pokemon supondría perder la magia de probarlo por uno mismo. Sólo puedo decir que aquel juego hizo que me aficionase al mundo de las consolas y sus diferentes y variados juegos. Tanto de Nintendo, como de PS4 y PC.

Por supuesto, que entre mis juegos favoritos figura pokemon. Le tengo mucho cariño y aprecio desde que sólo era un chavalín y quizás por eso es por lo que terminaré hablando en mi siguiente articulo de lo mal que ha envejecido la saga…

Comentarios